Desde que el Dr. Reguillo comenzó
a publicar en nuestra revista una serie de artículos relacionados con el
corazón, no he dejado de leerlos con interés, pues creo que están expuestos con
un lenguaje asequible, fácil de entender y sin crear alarmismo en cuanto a las
patologías que describe a cerca de este vital órgano. Además, las ilustraciones
que adjunta nos ayudan a entender, a los no versados en el tema, los
planteamientos que describe.
Hoy, tan de moda
los temas bursátiles, no es mi intención hablar de ellos. Mi reflexión va en
otro sentido que, aunque no de tanta actualidad, no deja por ello de ser menos
sangrante. Me refiero a la baja con que cotiza el amor.
Sr. Llamazares: leo en la
prensa que ha cursado solicitud formal para retirar la cruz y la Biblia de las juras de
cargos públicos ante el Rey, y que está preocupado porque aún quedan cruces en
los colegios y desfilan militares en las procesiones.
Artículo de SANTIAGO MARTÍN, en“La
Razón” (08/05/08)
En el 2006 -el último ejercicio fiscal analizado-, la Iglesia recibió del Estado
144 millones de euros. Le hubieran correspondido 160 si le hubieran dado lo que
los contribuyentes le asignaron marcando la X en la casilla correspondiente. Pero es que
hubieran debido darle muchísimo más si, simplemente, le hubieran devuelto lo que la Iglesia ahorra al Estado por los servicios
sociales que presta, sin tener en cuenta sus servicios espirituales.
Acabado el proceso
electoral, y dado por reconocido el triunfo del PSOE, y en concreto
del Sr. Zapatero, no habría nada que objetar si fuera otro el
candidato que el pueblo español hubiera llevado a la Moncloa.
Pero en democracia, nos guste o no, hay que dar por bueno el
resultado.