La Asociación
Gregal de
Castellón ha dado un salto cualitativo en muy poco tiempo. Se puso de
manifiesto este lunes, en un abarrotado Teatro Principal, en la segunda edición
de los Premios "9 de Marzo".
Estuvo
brillante y convincente Jaime Mayor Oreja, que habló en nombre de los
premiados. Sus palabras transmiten siempre convicción y autenticidad, valentía:
le avala una trayectoria personal y política de dedicación abnegada, de defensa
de la dignidad de las personas sin complejos ni claudicaciones. Mayor
Oreja avisó de que, tras la crisis económica, hay una crisis de valores
previa, simultánea y posterior, y los valores son la solución. Me acordé, al
escucharle, de una frase de Platón muy ilustrativa: “la pobreza no viene
por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.
Somos cautivos del consumismo: valores o avaricia, comodidad o esfuerzo, son el
dilema.
Mayor Oreja
acertó al subrayar el mayor acierto de estos premios, que se vienen concediendo
a los Valores Humanos, la
Solidaridad, la
Cultura, la
Concordia, la
Lealtad Constitucional, la
Investigación Científica, que no son
los nombres de los premiados, sino los valores que se quieren potenciar, como
seña de identidad de esta asociación.
Con un Jurado
con amplia mayoría de mujeres jóvenes, presidido por Paz Aledón, y un
Comité de Honor cualificado, esta asociación avisa de sus intenciones con total
nitidez: encauzar y potenciar el protagonismo de los ciudadanos, en unos
momentos de crisis y desconcierto, que incluye una dosis de complejos. ¿Cuántas
entidades, por ejemplo, otorgan premios de solidaridad a entidades de la
Iglesia Católica, que es la institución que
más labor social lleva a cabo en todo el mundo, como ha hecho Gregal al
reconocer a Manos Unidas? Nos emocionó Francisco de Diego a todos
en la cena.
Gregal lleva
más de un año con un impulso muy especial. Su página web es su reflejo más
evidente. Hoy organiza una conferencia en el Casino Antiguo sobre energía
nuclear, a cargo de Juan-Antonio Seoane, porque en España se está hurtando a la
sociedad el debate sobre la energía nuclear. Gregal apuesta por el rigor
histórico y cultural, ofrece unos valores. Es una muestra más que significativa
de una sociedad adormecida que está despertando, y eso sólo molesta a los que
quieren manipular, con el método más eficaz: suprimir los valores, y entronizar
el placer y el nihilismo.