La tradicional “cuesta de enero” ha tenido este año una réplica en toda
regla. La primera semana de febrero ha sido convulsiva, tanto política como
económicamente, para España.
La cuesta de febrero ha sido
convulsiva, pero de ninguna manera inesperada. Algunos hemos ido avisando de
que lo peor estaba por llegar, pese a los mensajes del Gobierno y de algunas
entidades que pretendían hacernos creer que estábamos saliendo de la recesión,
de que el final del túnel se vería muy pronto y tantas otras falacias.
Ha sido una semana en que se han
conocido los dramáticos datos del paro en España, que Corbacho pretendió
anestesiar sin lograrlo. Ha sido una semana en que los pensionistas –y todos-
hemos comprobado cómo se jugaba imprudentemente con una cuestión tan delicada,
barajando subir a 25 años el período para calcularla jubilación en vez de los últimos 15 años,
y se hablaba desde el Gobierno de “matizar” la subida de la edad de jubilación
a los 67 años. ¿Cómo se puede matizar la improvisación continuada?
La Bolsa española empezó a bajar.
Conforme pasaban las horas, las advertencias del FMI y de Bruselas sobre la
economía española golpearon nuestros oídos y nuestros corazones, ya a ritmo a
taquicardia. Aznar resumía la situación con la frase “nunca nadie hizo tanto
daño en tan poco tiempo”, disparando sin piedad a ZP.
ZP tuvo su ocasión el Desayuno de
Oración, en Estados Unidos. También era una ocasión para generar confianza
internacional, después de que un imprudente Joaquín Almunia comparara la
situación de España con la de Grecia. Y la Bolsa, destino de muchos ahorros de
españoles en estos meses, continuó en su caída libre.
El CIS aportó una dosis más para
reflejar la situación política. El PSOE también está en caída libre, el PP le
aventaja considerablemente, y la figura de ZP cae estrepitosamente para los
españoles, en la misma proporción que a nivel internacional se comprueba su
inconsistencia,en beneficio de Rosa
Díez, que no deja de ser algo peculiar.
Y la semana se cerró con el
anuncio del Gobierno de una reforma laboral, “abierta”, sin haberla estudiado
con rigor previamente, con amenazas de huelgas por parte de CCOO y UGT.
Desde el PP se apuntó la opción
de una moción de censura, que lleve a unas elecciones anticipadas. Entre
declaraciones y matizaciones, el PP opta por dejar que se hunda el Gobierno y
ZP, mientras desde sectores guerristas –la revista “Temas”- se insinúa un
Gobierno de concentración PSOE-PP, que resultaría insólito en España, y el
socialista Barreda le pide a ZP que suprima ministerios y cambie ministros.
Días de taquicardia en el PSOE,
en el Gobierno, en la Bolsa, en todos los españoles, que somos los artífices y
los perjudicados de una España convulsa, desprestigiada política y
económicamente. Si todos somos algo responsables, algunos lo son más, y a la
cabeza figura ZP. No es momento de fotos, sino de trabajo responsable.