Escrito por Francisco Javier Planelles Segarra / OPINION
lunes, 08 de marzo de 2010
Hoy,
casi nadie habla de la necesidad de acercarnos a la soledad, al abandono, a la
tristeza de muchas personas mayores –invisibles para el Imserso- que en su
natural decaimiento, impotencia, incapacidad creciente, viudez, disolución
física y psíquica, necesitan toda clase de apoyo y contacto personal familiar,
así como “unas pocas palabras verdaderas”
para soportar la debilidad de sus cuerpos y mentes al llegar el momento de su
vejez.
Querido
lector,
En plena
capacidad física e intelectual, por circunstancias de la vida o quizás, por
edad, he estado en las listas del paro durante los últimos cuatro años hasta el
pasado 22 de octubre en que fui contratado por Excmo. Ayuntamiento de Castellón
de la Plana para trabajar durante los cuatro meses siguientes como auxiliar de
proximidad en el departamento de TeleAyuda de los Servicios Sociales de nuestro
Municipio.
Han sido unos
meses de personal apoyo a la apasionante labor social que nuestra Corporación Municipal,
así como la Excma. Diputación Provincial de Castellón prestan a las personas
que más lo necesitan, y eso es algo que a los castellonenses debe de llenarnos
de orgullo porque con el servicio de TeleAyuda municipal o provincial, nuestros
mayores están en sus casas con la tranquilidad de que serán atendidos en caso
de que sufran algún percance. Y todo ello, gracias a la instalación –gratuita-
en sus domicilios de un teléfono especial fijo y hablante con función de
emergencia para cuando les lleguen las arriba citadas limitaciones.
En la
actualidad, el Ayuntamiento de la capital de La Plana garantiza el servicio de
TeleAyuda a unas 800 personas de su término municipal y la Corporación
Provincial a otros 1.500 usuarios de la Provincia; asumiendo ambas
instituciones el coste total del montaje y mantenimiento de dichos servicios.
Es por ello que -hoy, al cumplir mi contrato como auxiliar de proximidad para
la atención, escucha y asistencia, a tantas y tantas personas mayores de familias
visitadas en mis 4 meses de servicio, recluidas -en su viudez o soledad en
aquél cachito de recibidor, desde aquel bendito sillón próximo al pulsador de
un teléfono especial de emergencia del servicio municipal de TeleAyuda (“soluciones para cuando nos llegan las
limitaciones”), donde nuestros mayores despachan felicidad de calidad a
cualquier visitante que les escuche y hable, quiero agradecer el apoyo, cariño
y buen hacer mostrado tanto a mi compañera, Josefina como a mí por Jorge Pérez,
responsable del servicio de TeleAyuda municipal; así como, a Rubén Ibáñez,
responsable de Bienestar Social de la Diputación Provincial, y mi
agradecimiento personal a todas aquellas otras 38 personas también contratadas un
22 octubre de 2009 para prestar sus buenos oficios en otros trabajos y
servicios en el municipio de Castellón, y que como buenos compañeros, fuimos reunidos
por nuestras coordinadoras: Raquel y Alicia en agradable comida fraterna de
hermandad al económico precio de 9,50 euros en el Nikol’s Burguer para celebrar
nuestro primer contrato laboral después de varios años en paro. ¡Suerte, amigos!
Querido lector
de www.gregaldigital.info, en esta
sociedad actual en que se habla tanto de políticas sociales, de empleo, de solidaridad
con nuestros mayores desvalidos, donde todo son loas a la libertad, a la
igualdad y a la fraternidad, así como a la familia, a las viudas y ancianos, a
la buena vecindad, a la felicidad compartida, a todo lo buenísimo que el Gobierno socialista lleva dentro, los servicios de
TeleAyuda municipal o de TeleAsistencia de nuestra Corporación Provincial -hoy
día, aún no reciben del Gobierno central o del Imserso la financiación
suficiente para dar cumplimiento al Artº 15 de la Ley de Dependencia. ¡Qué vergüenza!
“El
infierno está todo en esta palabra: soledad”, sentenció Víctor Hugo. Y yo, añadiría:
“También
en el desempleo, en la falta de inversión y de creación de nuevos puestos de
trabajo en nuestras empresas o en la insuficiente financiación de los Servicios
Sociales en Corporaciones locales y provinciales para que puedan cumplir los
fines sociales que marca, entre otros, el Artº 15 de la Ley de Dependencia del
Gobierno”.
Según lo dicho
por encuestas, sondeos, estadísticas y por la propia realidad de este
desdichado país, parece que estamos más cerca que nunca del terrible averno
citado por Víctor Hugo con la actual crisis socio-económica, política,
financiera y empresarial que vivimos Y, ciertamente, querido lector de www.gregaldigital.info , alguien
tendrá que remediarlo ni no queremos un fuerte estallido social en el aún Reino
de España.