Terminaba el artículo del otro día preguntándome en dónde estaba
España, o ocaso era solamente un producto de la imaginación, una entelequia sin
sentido; una utopía onírica. Quizá pecara de pesimismo en aquel artículo. Sin
embargo, cuanto más medito sobre este particular, más me convence la idea de
que España o, mejor dicho, los españoles atraviesan una agria crisis de
identidad; ignorancia de lo que somos, de dónde venimos y a dónde vamos.
Nuestros signos de identidad son
despreciados incomprensiblemente por parte de los ciudadanos. Se arrincona,
cuando no se queman impunemente en algunos lugares la bandera de España, no
sólo en el País Vasco o en Cataluña se producen estos actos de desprecio a la
bandera, enseña de la Patria. Estoy harto de ver manifestaciones en las que la
bandera que a todos representa se sustituye por la anacrónica tricolor. ¿A
santo de qué viene ahora eso?
Se pita e insulta al Jefe del
Estado con ocasión de cualquier manifestación deportiva en la que intervienen
equipos que aún no se han enterado de que son españoles, aunque no quieran. En
la última ocasión, nada menos, se jugaba el final de la “Copa del Rey de
España” de baloncesto. ¿Existe mayor contradicción?
El pasado domingo asistí en
Almazora a un acto, perfectamente apartidista, en el que se rendían honores a
los heroicos defensores del puente sobre el río Mijares, durante la Guerra de
la Independencia, masacrados por el poderío del ejército francés que no dejó en
el campo de batalla a ningún superviviente.
Este acto lo organizaba una
asociación cultural, “Gregal” de estudios históricos, absolutamente alejada del
sectarismo político. Pues bien, como si se tratara de un mitin organizado por
la derecha que aún hay quien la llama fascista, ni uno solo de los
representantes de la izquierda POSOE, Bloc, Izquierda Unida, Compromís, etc. no
se sintieron interesados en participar en un acto como éste en el que solamente
se rinde admiración a los paisanos de Castellón, Almazora y Vilarreal que, con
su vida, defendieron España ante un enemigo común. ¿Eran fascistas los que
murieron en las barricadas? ¿No se sienten llamados por estos recuerdos?
Creo que los españoles estamos
perdiendo el sentido de españolidad y de ello, considero bastante responsable a
la educación que reciben nuestros jóvenes en las escuelas, institutos y
universidades en donde maestros, profesores y catedráticos, que se las dan de
“progres”, desprecian lo español, convencidos de que esos de llamarse español
es cosa exclusiva de la derecha. Nada más lejos de la realidad en la que vive
la izquierda española. Sinceramente, dan pena.
Por el contrario, ayer, en el
partido de futbol que jugaban len el Estadio de “Saint Denís” en París las
selecciones de Francia y España, escuché, entre admirado y sorprendido que
nuestro himno era escuchado respetuosamente y aplaudido al final de la
interpretación. Al cabo habrá de ser fuera de España donde nuestros símbolos se
respeten.
Yo me permito aconsejarles que
lean, que viajen, que estudien, que escuchen y que se enteren de que España no
la construyó ningún partido político, fue engendrada por reyes y ganada por el pueblo
español a lo largo de muchos siglos. Que nadie renuncie a ello.